Prueban
con éxito una molécula que se está ensayando para el cáncer
El
Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) ha obtenido, en
colaboración con la Rowan University de Estados Unidos, una patente
internacional por la aplicación para el tratamiento de la artrosis y la
artritis de una molécula que se está probando contra el cáncer. Los ensayos que
se han realizado en modelos moleculares y celulares, y que ya se han iniciado
en animales, son más que esperanzadores, ya que el compuesto protege de la
degradación del cartílago y frena la destrucción articular.
gaf
«Los
fármacos que existen en la actualidad son para tratar el dolor, son analgésicos
que no frenan la progresión de la enfermedad. El tratamiento que proponemos sí
lo hace», explica Francisco Blanco, responsable del área de investigación de
Enfermedades Reumatológicas del Chuac y director del Instituto de Investigación
Biomédica de A Coruña.
El avance
surgió de la investigación básica en enfermedades reumáticas del equipo de
Blanco, una referencia internacional en este campo. El grupo demostró
recientemente, y por primera vez, que los condrocitos, las células del
cartílago, el tejido que cubre el hueso y le permite la movilidad, mantienen
conexiones entre sí, cuando hasta ahora se pensaba que funcionaban de forma
aislada y que no mantenían vínculos entre ellas. Y no solo eso, sino que en
esta comunicación transfieren sustancias en forma de nutrientes como glucosa,
aminoácidos esenciales o microARN, con lo que cumplen una misión metabólica
imprescindible. O, dicho de otra forma, preservar esta conexión intracelular es
un proceso básico para el buen estado del cartílago.
Menor toxicidad
¿Cómo
conseguirlo? Aquí es donde entró en juego el equipo de Gary Golsberg, de la
Rowan University, que ya había mantenido un contacto previo y fructífero con
los profesionales gallegos. Fue entonces cuando los norteamericanos les
propusieron probar una molécula, Masl, que estaban ensayando en terapias
anticancerígenas. La premisa esencial para arrancar con la experimentación es
que el cartílago dispusiese de unos receptores, la podoplanina, necesarios para
que el compuesto sea operativo. Y su presencia en el tejido fue demostrada por
los científicos coruñeses. Es más, comprobaron que la molécula no solo no
mataba los condrocitos, sino que tenía un efecto positivo en la adhesión y proliferación
celular. «También vimos -explica Francisco Blanco- que inhibe la producción de
sustancias tóxicas propias de enfermedades inflamatorias».
A partir
de esta investigación y con la patente de la aplicación, el equipo americano
propuso al gallego que se encargase del desarrollo de la molécula para el
tratamiento de la artritis y la artrosis, tanto a nivel molecular como clínico,
para dar el salto a los ensayos en humanos.
«El
equipo de Golberg nos propuso ser un satélite de ellos y tampoco descartamos
que aquí podamos crear una empresa a partir de esta aplicación si van bien las
cosas», apunta el investigador y responsable del área de investigación de
Enfermedades Reumatológicas del Chuac.
