Un 6,4%
de los pacientes sale enfermo de Osakidetza
El documento también constata, por ejemplo,
el «espectacular aumento de los
índices de rotación», que es tanto como decir que los ingresos
en los hospitales cada vez son más breves. En efecto, la estancia media ha pasado de
10,1 días en 1989 a sólo 3,7 en 2009. Y no sólo porque se haya
ganado en eficiencia y en medios tecnológicos, sino porque, como admite
Osakidetza, se apuesta ahora más por la «hospitalización a domicilio», esto es,
por que el paciente termine su recuperación en casa, con el consiguiente ahorro
económico para el sistema público.
En el informe también se hace constar que aunque la Sanidad vasca tenga
la «equidad» en su frontispicio, como la universalidad o la calidad, persisten
importantes «desigualdades» que llegan al extremo de que la posición
socioeconómica genera importantes diferencias en las patologías y en los
hábitos de vida. Hay varios ejemplos.
El acceso a programas de prevención como
los del cáncer de mama o el PADI-atención bucodental infantil- continúan sin
ser lo generalizados que deberían y la percepción de salud es más elevada entre
las clases sociales más bajas, lo que retrasa en algunos casos la atención y
los tratamientos. La
hipertensión, el colesterol o la artrosis tienen más prevalencia «al bajar en
la escala social» y la esperanza de vida también es inferior cuanto menor es el
nivel de estudios. Finalmente, el consumo de tabaco es mayor,
pero no ocurre lo mismo con la ingesta de alcohol: «En relación al consumo
habitual, se observa que [...] a mayor nivel social corresponde mayor consumo».